miércoles, 16 de febrero de 2011

Diversidad

Mi hijo me pidió ayuda hoy con su tarea escolar. Debía elegir y aprender una poesía infantil para compartir con niños más pequeños de su cole. 
En ese camino topé con una poesía que me encantó y que me recordó automáticamente a esta foto que hice con mi compacta hace ya casi 4 años en unos campamentos de verano en República Dominicana a los que asistió Dani.



Diversidad divertida
Si algo aportó a mis hijos su vida en la isla caribeña es su aproximación a la diversidad en variadas formas. Diversidad cultural, racial y social. Convivir con personas de otras nacionalidades, de otras razas, que practican otras religiones (o no practican ninguna) y que proceden de todos los niveles económicos posibles, es una experiencia que nos enriquece, aportando visiones que de otro modo nos hubieran sido totalmente ajenas. Entender que todos somos diferentes y únicos, aceptar a todos y a cada uno sin que las diferencias con nosotros mismos sean un obstáculo, es algo a lo que se llega mucho mejor de manera natural por la experiencia. No se aprende.

¿ Lo mejor de la foto ? Que ni siquiera advertí la diversidad que representaba hasta mucho después. Para nosotros, lo diverso es lo cotidiano y no le prestamos atención....¡qué pena!...¡con lo qué bonito es !

Aquí el poema infantil de Carmen Gil que me ha parecido genial. Podéis llegar con el enlace a más obras de esta misma autora.


                       Un mundo de colores
En la isla de Babul
todo es de color azul.

Allí azul es cualquier cosa.
Hasta la nariz mocosa
del rey Facundo II
es la más azul del mundo.

Azul es el chocolate,
la leche ─¡qué disparate!─.
y el sol que despierta al día.
¡Menuda monotonía!



En la isla de Pintojo
el cielo es requeterrojo.
Rojas las nubes y el mar,
la tinta del calamar,
las palomas, las urracas
y las cacas de las vacas.

Si miras alrededor,
todo es del mismo color:
tan rojo como un pimiento. ¡Qué tremendo aburrimiento!


En la isla de Bolillo, lo que ves es amarillo. Amarillos son los barcos,
¡y h
asta el agua de los charcos!
Amarillo 
el elefante
por detrás y por delante.
Amarillos son, también,
los seis vagones del tren
y el pingüino Ceferino.
¡Vaya sitio tan cansino!

En las islas ─¡qué alboroto!─
se organiza un maremoto.
Las tres, con una gran ola,
se juntan en una sola.

En lugar
 tan triste y soso
ocurre un hecho asombroso:
el mundo se hace mejor
llenándose de color.
La alfombra de la pradera
ahora es verde primavera.
La cometa de Julieta,
naranja, rosa y violeta.
Va una nube engalanada
con su bufanda rayada.
El cielo alegre de abril
luce su vestido añil.
Y se pasea la gente
más contenta
 y sonriente.
El país está orgulloso:
¡mezclarse es maravilloso!


                 Carmen Gil (www.poemitas.com)


Pistacho, el perro verde, de Carmen Gil, publicado por la editorial Aljibe (www.edicionesaljibe.com), es un recurso didáctico ideal para trabajar la interculturalidad en la escuela.




domingo, 30 de enero de 2011

REinventarse .... o caer ?????

En lugar de caer, de lloriquear...nos levantamos y nos REinventamos
Se lo escuché a Jaime Izquierdo refiriéndose a su historia. En poco tiempo y sin esperarlo había encontrado la necesidad de REinventarse. Y me gustó el palabro. Sí, palabro, porque resulta que el verbo REinventar no está en el diccionario, grave omisión. No tuve el gusto de conocer a Jaime antes de esa transición pero el resultante me gusta. Pués resulta que yo también me estoy empezando a gustar más desde que me REinventé.

Miro a mi alrededor. Y sí, he conocido a muchos REinventados recientemente. No se lo he preguntado directamente a ninguno pero, en general, parecen bastante felices. Hay a quien le gusta llamarles Emprendedores, seguramente lo son, pero creo que ahí habría que distinguir entre los que han llegado por deseo propio, cuando ellos lo decidieron y porque ellos lo decidieron, los inventores con tracción delantera, como mi amigo Jorge o la gran María...y los que, como yo, llegaron forzados por la vida y sus circunstancias. Estos son los verdaderos REinventores, los de tracción trasera por aquello de que nos vinieron empujando por detrás. Pero nosotros, en lugar de caer, aprovechamos el impulso.

Algo más de un año después del empujón estuve en Madrid, en Fitur, reencontrando muchas caras conocidas. Y me sentí bien. Extraño a algunos de los que fueron mis compañeros de fatigas en los años hoteleros pero no lamento no seguir en ese ruedo. Aunque la puerta que se abrió es hoy mucho más pequeña, he de decir que es inmensamente más divertida, enriquecedora y emocionante.

No está siendo fácil explicar al mundo lo que estoy haciendo aunque ya he dejado de tener la sensación de que esta dificultad tiene que ver con mis inseguridades. En el momento de mi charla parecen entender que mi vida ahora se divide en varias parcelitas y proyectos diferentes pero compatibles. Pero después una se da cuenta de que, como en el juego del teléfono roto, algo no se comunica correctamente cuando te llega la exclamación "¡Qué bien!¡Me han dicho que estás haciendo fotos para Bahía Príncipe!".

Aunque me divierte, el sentido común me dice que no puede ser positivo el que mi entorno no entienda a qué me dedico. Es lo que tiene REinventarte sin escribirlo en un papel ni anunciarlo a los cuatro vientos. Todavía hay gente que piensa que sigo en Riu Hotels y que la fotografía es únicamente un hobby para mi.

Así, yo comencé el otro día con una pequeña nota en la que explico a qué me he dedicado en el último año. Es algo así como una pequeña introducción porque queda mucho por hacer.

Para leerla, pincha aquí . ¿Se entiende?

viernes, 14 de enero de 2011

Cita con Roland

El pequeño Roland no levantaba dos palmos del suelo, no tendría más de 3-4 años y no hablaba pero si comprendía algo de español. Su cara se iluminó cuando mis hijos le invitaron con los ojos y señas infantiles a unirse a ellos en una piscina de plástico que teníamos en el patio de nuestra casa en Puerto Plata. Las ganas por zambullirse no le hicieron precipitarse. Cogió una pastilla de jabón (jabón de cuaba, similar al legendario Lagarto...), se quitó su poca ropa, y se dirigió a la manguera donde se enjabonó de una manera que yo no he visto jamás. Ni un milímetro de su pequeño cuerpo, incluida cabeza, quedó sin cubrir de espuma. Después, con esmero, lo aclaró (¡cómo brillaba esa piel de moreno intenso!) antes de compartir juegos de agua con Ana y Dani que por aquel entonces tenían más o menos su misma edad y se habían sumergido sin pensar ni dos segundos en su higiene personal.
Ahí bien visible, la diferencia entre crecer como niño malcriado e inconsciente (los míos a esa edad no se lavaban solos) o crecer con la responsabilidad de cuidar de ti mismo inculcada por algún adulto bien educado que algún día le instruyó o al que él mismo observó. Es una escena de hace unos 8 años cuando yo residía en República Dominicana donde los haitianos son la población inmigrante más numerosa.

Roland es de Haití y estaba visitando a su padre que malvivía en un edificio en obras colindante con mi casa de Puerto Plata. Vivía en Puerto Príncipe con su madre. No sé ahora mismo dónde está. La estadística me dice que es muy posible que él o alguien muy cercano hayan fallecido en alguno de los huracanes que han sufrido desde entonces, durante el terremoto de enero 2010 o, posteriormente, víctimas del cólera. Todo ello en el país que ya antes de todo eso era el más pobre de toda América.

Nadie merece tal cúmulo de desgracias. Uno de los lemas de la nación haitiana es "la unión hace la fuerza" ¿Qué tal si los países desarrollados se lo toman en serio y ayudan ? Fondos para la reconstrucción y ayuda para la estabilidad política en el país. Los haitianos son personas muy inteligentes y capaces pero necesitan apoyo para levantarse. ¿No lo necesitarías tú?



(vuelve a fallarme blogger con las fotos !!!!)

viernes, 31 de diciembre de 2010

2011. Que todo el Mundo pueda decir lo mismo.

El Mundo está malito
Los terremotos de Haiti y Chile ya nos anunciaban un año lleno de catástrofes y dificultades. La crisis está ya metida en tantas casas que cualquier lectura positiva en cuanto a cómo esto puede ayudar a que retornen valores perdidos es seguramente mal recibida por aquellos que la sufren más de cerca. Y no me extraña, para ellos no es hora de filosofar. A uno se le pone la piel de gallina cuando lee las cifras de parados y de pequeñas empresas que han tenido que cerrar. 2010 ha sido para muchos un año para olvidar.

En lo personal no me puedo quejar, tengo salud, familia y amigos muy cercanos y un trabajo que me da lo suficiente como para ir tirando sin carencias importantes. Tengo donde vivir, como muy bien (posiblemente demasiado), mis hijos tienen todo lo que necesitan (posiblemente más de lo que necesitan) y no pasamos frío en invierno. Cuando enfermamos nos atienden. Queremos y nos quieren, nadie nos maltrata ni abusa de nosotros, ni nos explotan. Tenemos libertad para decir lo que pensamos y para ir de aquí para allá. Somos felices.

En este 2011 quisiera que todo el Mundo pudiera decir lo mismo.